Competencia de arrastre de ganado en Tenerife, con un hombre guiando dos bueyes frente al público.

Una parte importante de las fiestas populares canarias.

El arrastre de bueyes en Canarias

Arrastre de ganado en una fiesta popular de Canarias

El arrastre de ganado en Canarias: tradición y fuerza

En muchas fiestas populares de las islas, el arrastre de ganado en Canarias es una prueba típica. Una pareja de vacas o toros debe recorrer un trayecto de ida y vuelta, de unos 35 metros por tramo, tirando de una carga pesada sobre un trineo llamado corsa. Además, tiene un tiempo máximo de tres minutos. Por eso, esta práctica no solo es un espectáculo, sino también un homenaje a la historia rural de las islas.

Sus raíces están en el trabajo del campo. Antiguamente, los agricultores necesitaban animales fuertes para mover cargas y, así, surgieron las competiciones entre criadores. Hoy, aunque ya no tiene el mismo peso económico, sigue siendo una parte importante del folclore local.

Hace décadas, el ganado era fundamental en Canarias. Aunque hoy hay muchos menos animales, siguen siendo clave para la identidad cultural de las islas.

La raza propia de las islas, conocida como ganado canario, procede sobre todo de los animales que trajeron los colonos europeos. Con los siglos, se convirtió en una variedad única, adaptada al terreno volcánico y de montaña.

Actualmente hay competiciones en Tenerife, Gran Canaria y La Palma, casi siempre ligadas a las fiestas de cada pueblo. En Tenerife, por ejemplo, una de las citas más conocidas es la de las fiestas del Cristo de La Laguna, donde el arrastre empezó en 1938. Cada equipo lo forman dos animales parecidos, guiados por el guayero, una figura muy respetada en esta tradición.

Si quieres conocer más sobre estas celebraciones, te invitamos a descubrir otros deportes y tradiciones de Canarias.

Origen histórico del arrastre de bueyes

El uso del ganado como animal de carga llegó con los castellanos en el siglo XV. Poco a poco, aparecieron normas para proteger los cultivos y evitar daños en las tierras. Una de las primeras la dictó Alonso Fernández de Lugo, que fijó distancias mínimas para el pastoreo cerca de los pueblos.

Con el tiempo, las corsas se convirtieron en un símbolo de resistencia y fuerza. Sin embargo, con la llegada del turismo y la entrada de España en la Unión Europea, la ganadería perdió peso. Aun así, gracias a las asociaciones locales, esta tradición sigue viva.

Competiciones y categorías

En cada competición, la pareja debe cumplir unas normas concretas: mismo peso, mismo sexo y, a ser posible, misma raza. Las cargas son grandes. Según la categoría, las vacas arrastran entre 600 y 800 kilos y los toros, entre 800 y 1.100 kilos. Al final, gana la pareja que completa el recorrido en menos tiempo.

Además, hay distintas categorías según la fuerza de los animales. Por eso, estas pruebas atraen tanto a vecinos como a turistas, que disfrutan de un espectáculo muy antiguo en pleno siglo XXI.

Scroll al inicio