Fotografía en blanco y negro de César Manrique, reconocido artista y arquitecto canario, posando junto a una de sus obras abstractas.

El 24 de abril de 2019 se cumplió el centenario del nacimiento de César Manrique.

César Manrique: un contemporáneo del futuro

César Manrique centenario: Arte y legado en Lanzarote

Un visionario del siglo XX

El 24 de abril de 2019 se celebró el centenario del nacimiento de César Manrique (1919-1992). Fue un artista integral: pintor, escultor y arquitecto. También destacó como comunicador y dedicó su vida a su tierra. Su amor por Lanzarote se extendió al conjunto de Canarias.

Lanzarote vio nacer a este artista polifacético, admirado en todo el mundo. Para conmemorar su legado, la isla organizó un amplio programa de eventos y actividades. Entre ellos destacó una exposición itinerante por todo el archipiélago. El homenaje recordó a Manrique como comunicador, pedagogo y mentor de su querida isla.

La visión futurista de César Manrique

César Manrique fue un visionario que imaginó un futuro que pocos podían concebir. Defendió una visión crítica del territorio y del desarrollo turístico. También impulsó ideas relacionadas con el turismo responsable y la sostenibilidad. Estos conceptos pioneros guiaron su trabajo hasta el final de sus días.

El Cabildo de Lanzarote promovió el proyecto expositivo «100 años: Lanzarote y César». La muestra recorrió todas las Islas Canarias. Su carácter itinerante permitió acercar la figura del artista a todo el archipiélago. También mostró la evolución de Lanzarote durante el último siglo y fomentó el turismo entre las islas.

El siglo de César: Transformación y arte en Lanzarote. El cambio en los años 60 y 70

La exposición destaca la profunda transformación de Lanzarote durante las décadas de 1960 y 1970. En aquellos años se instaló la primera desaladora y se inauguró la primera conexión aérea de pasajeros. Estos avances marcaron una nueva etapa para la isla.

Lanzarote comenzó a abrirse al turismo como sector económico. Este cambio influyó en la vida de sus habitantes y en el desarrollo del territorio. También transformó el conjunto del archipiélago.

La figura de Manrique resulta fundamental para comprender esta evolución. Por ello, muchos consideran aquel periodo como «el siglo de César». Su legado adquiere especial importancia en una isla frágil y alejada, marcada por un paisaje singular y unas condiciones difíciles.

Cesar Manrique en traje azul y pantalones blancos camina entre cactus y rocas volcánicas en un jardín desértico.

Un legado cultural y paisajístico

La visión de Manrique sobre Lanzarote y Canarias refleja una transformación profunda de la España del siglo XX. Su obra reinterpretó el paisaje y creó una nueva forma de contemplarlo. El artista convirtió los volcanes y la lava en elementos centrales de la imaginación colectiva.

El arte hecho naturaleza. Una estética única y respetuosa

El arte de Manrique buscaba emocionar y acercar la belleza a las personas. Nació de su amor por la tierra y de una sensibilidad extraordinaria. Lanzarote fue una de sus grandes fuentes de inspiración. Su paisaje seco, rugoso, volcánico y salvaje posee un atractivo especial gracias a la luz y al color.

La arquitectura tradicional también forma parte de este encanto. Destacan las reminiscencias bizantinas, las paredes blancas y las ventanas verdes y azules. Lanzarote, como el resto del archipiélago, esconde tesoros que enamoran a quienes la visitan.

Integración del arte y la naturaleza

En pocos años, Manrique consiguió integrar su obra en el paisaje canario. Su objetivo no era modificar el territorio, sino realzar sus características naturales. Para ello, desarrolló una nueva visión estética que denominó «arte-naturaleza/naturaleza-arte».

Esta filosofía le permitió combinar distintas manifestaciones artísticas con el paisaje. Entre sus proyectos destacan miradores, jardines y la recuperación de espacios degradados. También intervino en zonas costeras. Todas estas obras buscaban un diálogo respetuoso con la naturaleza.

Obras emblemáticas de César Manrique

En Lanzarote destacan varias de sus obras más conocidas. Entre ellas figuran los Jameos del Agua, el Mirador del Río y el Jardín de Cactus. También sobresale el Taro de Tahíche, su antigua casa y actual sede de la Fundación César Manrique.

En Tenerife dejó su huella en el Lago Martiánez, en Puerto de la Cruz. También participó en el desarrollo del Parque Marítimo, en Santa Cruz. En La Gomera destaca el Mirador de El Palmarejo. En El Hierro se encuentra el Mirador de La Peña.

Manrique transformó la manera de contemplar los paisajes. También expresó su filosofía con palabras que reflejan su conexión con la tierra:

«El hombre no fue creado para esta artificialidad, hay una imperiosa necesidad de volver a la tierra, de palparla, olerla. Esto es lo que siento».

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