Panorámica de La Orotava – Valle y Teide en Tiempo Real

una de las localidades más bonita de la isla de Tenerife

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Vista de los jardines del Marquesado de La Quinta Roja

Explora la orotava: un tesoro de Tenerife

La Orotava tiene algo que engancha desde el primer paseo: un casco antiguo impecable, balcones de madera que parecen flotar sobre calles empedradas, jardines geométricos donde el tiempo se detiene y un valle fértil que mira al Atlántico con calma. Quien llega buscando historia encuentra además color, ritos y una vida cotidiana que late a buen ritmo, mientras disfruta de la naturaleza única de las Islas Canarias.

La villa y su valle: paisaje que inspira

El municipio se despliega sobre la ladera norte de Tenerife, en el corazón del Valle de La Orotava. Ese anfiteatro natural se abre hacia el océano y asciende, ganando altitud, hasta rozar el Parque Nacional del Teide. Esta doble condición, agrícola y montañosa, explica buena parte de su carácter, ofreciendo panorámicas de Canarias que enamoran a cualquier amante del turismo en Canarias.

El nivel de detalle en su urbanismo sorprende. La ciudad sube y baja siguiendo la antigua ruta del agua y de los molinos, lo que regala perspectivas cambiantes y vistas en tiempo real que evidencian la riqueza de su paisaje. En días claros, el Teide corona las vistas; cuando llega el alisio, la luz se suaviza y todo adquiere un tono acuarelado, similar al tiempo en Canarias en sus momentos más serenos.

Arquitectura con firma propia

El casco histórico es Bien de Interés Cultural. Lo primero que llama la atención es la convivencia de estilos y épocas que aquí no compiten, dialogan.

  • Tradición canaria en casonas de los siglos XVII y XVIII: balcones de tea labrada, patios frescos, galerías de madera y fachadas encaladas.
  • Barroco isleño en templos con portadas escultóricas y plantas de gran volumen.
  • Mudéjar en artesonados que alfombran techos con geometrías hipnóticas.
  • Neoclásico en edificios institucionales, sobrios y proporcionales.
  • Modernismo y eclecticismo en residencias y clubes sociales de inicios del XX.
  • Detalles neomudéjares en quioscos y ornamentos urbanos.

Nada aquí resulta impostado. Cada elemento se ganó su lugar gracias a una historia de agua, viñas y comercio atlántico.

LA OROTAVA
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