Playa de Benijo en tiempo real
una de las mejores playas salvaje de la isla

Descubre un paraíso escondido en el norte de Tenerife
En el corazón del Parque Rural de Anaga, existe un refugio natural que captura la esencia más salvaje de las Islas Canarias. Se trata de una cala de arena oscura, enmarcada por imponentes acantilados y bañada por un Atlántico de gran fuerza. Por consiguiente, este rincón, alejado del bullicio turístico, invita a una conexión profunda con el entorno. De hecho, no se vive simplemente como una playa, sino como una experiencia que ofrece algunos de los atardeceres más memorables de la isla.
¿Qué encontrarás en este lugar?
Es una playa virgen, famosa por su característica arena negra de origen volcánico y el paisaje dramático que la rodea. Asimismo, su pertenencia a Anaga, espacio protegido y Reserva de la Biosfera, garantiza un entorno de gran biodiversidad y valor paisajístico.
«Una joya natural cuya belleza reside en su estado virgen y sus impresionantes acantilados. Un lugar que parece detenido en el tiempo.»
En este sentido, para quienes deseen conocer su ambiente antes de visitarla, una excelente opción es consultar una webcam en vivo. Por ejemplo, estas transmisiones permiten apreciar el estado del mar, la luz o la afluencia en tiempo real, lo que resulta muy útil para planificar la excursión. Además, ofrecen la posibilidad de disfrutar de la calma matutina o los vibrantes colores del ocaso desde cualquier lugar.
Al llegar, lo primero que sorprende es la serenidad del lugar: el sonido constante del oleaje, el viento entre las rocas y la sensación de estar en un sitio preservado. Por ello, se genera una atmósfera ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza en su estado más auténtico.
Origen e historia natural
Situada en la costa norte de Tenerife, esta playa es un testimonio silencioso de su historia geológica. En particular, su arena oscura y textura única son el producto de miles de años de actividad volcánica, cuyos flujos de lava al enfriarse se erosionaron hasta formar los granos negros que la caracterizan. En consecuencia, esta belleza, escondida entre las montañas, ha mantenido su esencia a lo largo de los siglos.
Además, la grandiosidad de la bahía no se debe solo a su origen, sino a cómo el ecosistema se ha entrelazado con ella. Cabe destacar que los acantilados no solo surgieron del movimiento tectónico, sino que definieron las condiciones para la evolución de una flora y fauna local únicas. Al mismo tiempo, los vientos alisios moldean constantemente el paisaje, creando un microclima que sostiene una envidiable diversidad biológica.
De este modo, los visitantes encuentran una sinfonía de elementos naturales que narran una historia, desde el origen volcánico hasta la rica vida marina. Igualmente, la influencia cultural de pueblos cercanos como Taganana y Almáciga se refleja en la interacción cotidiana con este tesoro, haciendo de la visita una experiencia integral.
En definitiva, la conexión entre la historia de Tenerife y la intemporalidad del paisaje convierte a este rincón en un lugar especial. En efecto, aquí cada elemento cuenta parte de la historia de las transformaciones geológicas de la isla. Por tanto, representa el equilibrio perfecto entre historia, naturaleza y tranquilidad.
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