Brücken von Gran Canaria: Eine lebenswichtige Verbindung zwischen Nord und Süd der Insel
Gran Canaria es una isla de barrancos profundos que bajan desde la cumbre hasta el mar. Por eso, cruzarlos siempre ha sido un reto. Los puentes de Gran Canaria cuentan esa historia, desde los antiguos pasos de piedra de la capital hasta los grandes viaductos de las autovías. Además de unir pueblos y barrios, hoy forman parte del paisaje y de la memoria de la isla.
Wichtigste Brücken von Gran Canaria
Entre los puentes más conocidos de Gran Canaria destacan dos: uno moderno, en el norte, y otro histórico, en la capital.
Puente de Silva: el gigante de la GC-2
El puente de Silva está en el norte de la isla, entre Moya y Santa María de Guía. Forma parte de la GC-2, la autovía que une Las Palmas de Gran Canaria con el norte y el noroeste. Abrió al tráfico a principios de los años ochenta y, durante años, figuró entre los viaductos más altos de Europa. Supera los 100 metros de altura y los 400 metros de longitud.
Más tarde, el aumento del tráfico obligó a levantar un segundo viaducto paralelo, de tres carriles. Hoy lo cruzan decenas de miles de vehículos al día. Incluso aparece en la película «Fast & Furious 6».
Puente de Piedra: el antiguo vínculo entre Vegueta y Triana
En Las Palmas de Gran Canaria, el barranco Guiniguada separaba los dos barrios históricos: Vegueta y Triana. A lo largo de los siglos, varios puentes los unieron, aunque las riadas destruyeron algunos. El más famoso fue el Puente de Piedra, también llamado puente de Verdugo. Lo levantaron a principios del siglo XIX con piedra azul de Arucas y tenía tres arcos.
Además, lo adornaban cuatro esculturas de las estaciones traídas desde Génova. Sin embargo, en los años setenta la ciudad cubrió el barranco con una carretera y el puente desapareció. El Cabildo cuenta la historia de sus esculturas en su web de patrimonio histórico.
Bedeutung der Brücken in Gran Canaria
Los puentes de Gran Canaria tienen un papel clave en la vida económica y social de la isla. Por un lado, facilitan el transporte de personas y mercancías. Por otro, acercan los pueblos del norte y del interior a la capital, al puerto y al aeropuerto. Así, impulsan el turismo y el comercio local.
Además, en una isla tan abrupta, un viaducto permite salvar un barranco sin grandes cortes en las laderas. Por eso, una buena obra combina progreso y respeto por el paisaje.
Una isla de barrancos y viaductos
Quien recorre la isla en coche cruza decenas de puentes sin darse cuenta. Algunos son pequeños pasos de piedra en caminos rurales. Otros, en cambio, son grandes estructuras de hormigón en las autovías. En conjunto, los puentes de Gran Canaria muestran cómo la isla ha sabido adaptarse a su relieve. Y, de paso, regalan algunas de las vistas más espectaculares de sus barrancos.

